jueves, 8 de enero de 2015

La vida de Grace Coddington

Por Carolina Torres



VIDRIOS CAYENDO, PERSONAS GRITANDO, sangre en el piso, y el ruido de la ambulancia que se acerca al lugar. Tirada en el piso, no sabe que le esperan cinco cirugías estéticas y dos años de recuperación. No sabe que su carrera como modelo está arruinada y que de ahora en adelante estará detrás de cámaras. No sabe que en unos años trabajará en Vogue, una de las revistas más importantes de moda. Esta en una camilla en el hospital, y aunque no sabe nada, lo que le espera es más grande de lo que alguna vez haya soñado. 

Desde ese momento Grace Coddington es una persona diferente. Ya no tiene la posibilidad de seguir siendo modelo y tiene que buscar otras alternativas para seguir con su vida. No es tan difícil como sería para otras personas, trabajaría en Vogue Uk como estilista, en Calvin Klein como directora de diseño, y finalmente de la mano de Anna Wintour en Vogue. Será reconocida mundialmente y con mucha más importancia que la que tendría como modelo. Creará un maquillaje icónico, contará con mucho negro, y además de aplicarlo en algunas modelos también le servirá para tapar las cicatrices de aquella tarde con los vidrios y el ruido de la ambulancia. 

Como siempre, en este momento estará pensando en alguna fantasía o sueño que quiera hacer realidad. Más adelante será ella quien creará editoriales que inviten a las personas a soñar y a vivir sus propios paraísos. Encontrará alguna nueva inspiración para sus creaciones, tanto en lo que ve como en lo que vive, por ejemplo con iconos como Paul McCartney. Sus imágenes hablaran por ella, contarán una historia y ayudarán a las personas a creer en algo, que es una costumbre que perderán con el tiempo.  En algunas ocasiones representará sus sueños y su vida, como siempre rodeada de gatos más que hombres. En otros momentos no se centrará en ella, contará historias con las que otras mujeres podrán soñar y salir de su rutina. 


Al igual que pasó hace unos momentos, la vida de Grace tendrá otro giro. La tecnología y lo digital harán que ella se sienta un poco perdida y no se relacione de igual manera con su trabajo. Ya no será ella quien los invite a soñar y ellos ya no creerán en sus paraísos.  Luego escribirá sus memorias y será recordada por siempre. Pero claro, eso será después, por ahora Grace está en una camilla, acaba de tener un accidente y solo intenta pensar en lugar en el que será feliz. 

Memorando al señor Newhouse de por parte de alguien que no tiene nada que ver con Vogue

Por Ana María Jaramillo



Agosto 5/1988
New Jersey
Estados Unidos


Señor Si Newhouse
CEO Condé Nast
Condé Nast Headquarters


Estimado Señor Newhouse,

Siento mucho molestarlo el día de hoy, pues se de buena fuente que el mundo editorial y periodístico de hoy en día es sumamente agobiante y estresante. Sin embargo, debo comentarle, lo antes posible mi gran molestia. 

Verá, el día de ayer me encontraba tomando una taza de té, sentada en el sillón de mi casa, no es algo de gran importancia. (Asumo que usted está pensando en este momento que esta carta es un chiste, le ruego siga leyendo hasta el final). Me encontraba intentado relajarme, pues había tenido un día muy tensionante en el trabajo. Trabajo que, debo decir, no es fácil de realizar, requiere de mucha entrega, dedicación y fuerza. Fuerza, señor Newhouse, porque muchas mujeres están detrás de él y sin razón uno puede perderlo. El caso, espero no divagar mucho, me encontraba, como le decía en un momento de calma cuando, de repente, vi la noticia en el televisor. Inmediatamente la taza de té cayó al piso con tal estruendo que juro tembló todo el recinto. De ante mano le informo que me debe un set de vajilla, pues por su culpa he descompletado el juego de cerámica. 

Creo que usted sabe de la noticia que le estoy hablando, el despido de Grace Mirabella de la revista que a usted le pertenece y sobre la cual usted toma sus decisiones. Mi sorpresa y sobresalto fue, no sólo por el despido injustificado y sin fundamentos de la tan aclamada editora de Vogue, sino porque tengo entendido que, peor aún ella nunca fue notificada del caso, y sí, por el contrario se tuvo que enterar de la manera que yo lo hice, por la televisión.  Lo anterior lo puedo asegurar justificado con las mejores fuentes.

¿No le parece a usted un acto de cobardía de su parte? ¿No le parece a usted que una mujer que le ha dado tanto a usted merece respeto y consideración? Le recuerdo, señor Newhouse, en caso de que su memoria le haya jugado una mala pasada que bajo el mando de Mirabella su revista resurgió de la mejor manera, incluso cuando las cosas nunca fueron fáciles para ella. 
Antes de entrar en materia de cifras, me gustaría ilustrarlo un poco con aquellas situaciones y aspectos con las que la mujer que usted vilmente despidió recientemente y reemplazó con la mujer que no sólo trabajó a su lado, sino que aseguró que quería el puesto que ella tenía, Anna Wintour. 

Grace Mirabella no tuvo una vida fácil en Vogue. Desde que trabajó con Diana Vreeland tuvo tropiezos. Para Vreeland, ella nunca fue su compañera y mano derecha era, mas bien, y cito “la secretaria”. Claro, ella nunca fue aceptada porque no venía, o creía venir de una cuna de oro, como todas sus antecesoras, ella era hija de padres pertenecientes a la clase trabajadora. Ella nunca fue tan sofisticada como Vreeland, mucho menos veía un mundo tan decorado y recargado como ella. Por el contrario, Mirabella era un visionara con los pies en la tierra, visión que luego fue la sanación para su revista, señor Newhose. 

Grace tuvo la valentía de luchar por algo distinto y no pertenecer al culto de adoración a Diana. Por el contrario, pudo ver la luz y la oportunidad que traía consigo la nueva ola de feminismo que se estaba dando en el país. Mirabella, valientemente asumió el riego de darle una nuevo visión a la revista al introducir más texto y elevar el contenido. Bajo su mando, la revista contó historias de salud, política, y todos los temas del momento, sin dejar de lado el lado de la moda. Ella supo entender a la mujer del momento. Ella vio lo que los demás obviaron.

Le recuerdo, señor, que elle creía fuertemente en un estilo mas fácil y sin esfuerzos, un estilo más americano. Bajo su tutela la revista fue pionera de apoyar a un nuevo tipo de diseño YSL y Ungaro. Fue gracias a ella que la revista abogó Halston, Ralph Lauren, Calvin Klein e Isaac Mizrahi, los nuevos maestros. 

Si esto no es suficiente para usted, entraré a hablarle de sus preciadas cifras. Aún así algunos del mundo fashionista  estuviesen en contra de ella, los consumidores nunca lo estuvieron. Durante sus casi dos décadas en la ofician del editor, la circulación de la revista incrementó de 400.000 a 1.2 millones. Es aquí donde puede cuestionarse usted, si de no haber sido por ella, su amada y preciada revista hubiese sobrevivido en los años 70.

No quiero extenderme mucho, solo quiero comentarle mi consternación respecto al tema. No quiero que piense, en ningún momento, que estoy asegurando Mirabella no puede ser reemplazada, usted tendrá sus razones. Lo que si quiero decirle sin tapujos es que a usted le falta delicadeza, le falta respeto y que está cegado por la ambición. No si en algún momento le enseñaron que la gente debe recibir de lo que da, y le aseguro, señor Newhouse, que usted nunca tuvo problemas con Grace, por el contrario ella lo único que hizo fue dar todo de si.  Para futuras ocasiones, le recomiendo que, ante todo sea más humano, y que se detenga un momento para ver más allá de los número y de las influencias, pues las personas también importan.

Se que mi voz y lo que crea a usted no le importa en este momento, pero debería importarle que su comportamiento es digno de una sanción laboral.



Gracias por su atención,

Sin más reparo,

Grace Mirabella.
Editora de Vogue hasta la noche de ayer

domingo, 30 de noviembre de 2014

Bleu, Blanc et Rouge


por Daniel Romero

Tras 4 años de ausencia, su revista favorita vuelve con una edición que celebra la victoria de nuestro ejercito francés en contra de los nazis alemanes, así que onda la bandera con los vientos de una nueva era porque hemos vuelto.

Desde que los alemanes invadieron nuestra hermosa París nos vimos forzados a dejar la revista en el segundo semestre de aquel fatídico 1940, pero yo, su servidor les quiero aclarar algo y es que luego de vivir en un país libre me negué a seguir escribiendo y dirigiendo el magazine  porque ¿Qué cosas honorables se podrían decir sobre los alemanes ?   Pero los tiempos de tormentas y sufrimiento manchados por la sangre de muchos inocentes y héroes han acabado, el horizonte se deslumbra prometedor y es momento para volver a consolidar a París como la capital de la verdadera moda.

De la mano de Madame Vogel, que recién ha llegado de su exilio en Nueva York, les llevaremos los últimos estilos de la temporada, documentaremos cada nuevo atuendo y desfile de alta costura de casas como Cristóbal Balenciaga, Chanel y Jacques Doucet; nuevas secciones como sociales donde mostraremos el glamour de las personalidades más importantes, los bailes y eventos, estrenos del séptimo arte, teatro, ballet y todo aquello relacionado con tu agenda cultural. 

Esta primera edición queríamos entregarles un cuadernillo muy especial, empezando por la maravillosa ilustración de Renė Gruau que exalta el sentimiento patriótico que tenemos en nuestro corazón sino también recordar las gracias infinitas a nuestro ejercito, mandatarios y aquellos que perecieron en esa matanza cruel e inhumana porque por ellos no somos mas esclavos de los que enemigos, podemos decir con la frente en alto que somos libres, los medios son libres; ¡Vogue es libre! 

lunes, 3 de noviembre de 2014

FRANK CROWNINSHIELD


Por Santiago Salgado
Se puede decir que termine en Vogue por accidente, ya que en Vogue veía todo lo que me aburría de la vida. Nací en Paris, mis padres eran americanos, los describiría como “buenos, pero pobres”.  Mi papa no era del todo un mendigo, solo un poeta con excesos peligrosos de buena voluntad y credulidad. Su familia en cambio no era solo poderosa económicamente sino también en la política.
Al crecer viendo a mi papa y aprendiendo de su familia, sabia con quien ser visto en los eventos sociales y con quien no, pero nunca me tomaba nada muy enserio, al fin y al cabo solo eran personas de sociedad, y a mi me aburrían con facilidad, no como a la editora de Vogue Edna Woolman Chase, que se tomaba los eventos con tanta seriedad, siempre sentí que no le caía muy bien a ella, y por eso terminamos en revistas tan diferentes, ella en Vogue, un revista hecha por las señoras de sociedad para las señoras de sociedad y yo en Vanity Fair.
Cuando Conde Nast me sacó del Metropolitan siendo yo el crítico de arte de la revista y me puso como editor en jefe de Dress&Vanity Fair. Lo primero que le dije fue – esta muy largo el titulo, y ya tienes a Vogue para la moda, quiero sacar todo que lo trate con moda de esta revista, quiero que solo se encuentre arte, literatura, opera, música, y deporte en ella-
Y así fue, la primera edición que salió editada por mí no se llamo Dress&Vanity Fair sino simplemente Vanity Fair, y se volvió todo lo que había esperado, me enfoqué en los talentos emergentes de la literatura tales como Aldous HuxleyT. S. EliotGertrude Stein, y hasta algunas de las primeras obras de F. Scott Fitzgerald fueron publicadas por la revista.
Poco a poco las paginas de anuncio fueron bajando, pero en verdad no me molesto, me aburría absurdamente pensar en plata y en paginas de publicidad, y si no era interesante simplemente lo ignoraba, duré perdido en un torbellino de los mejores literatos del momento, la opera, y el arte, hasta Diciembre 31, de 1936 cuando tuvimos que anunciar que la revista dejaría de circular por si sola, y en vez se convertiría en parte de la Vogue que tanto me aburría con sus reportajes de eventos de sociedad y sus tendencias de ultimo minuto.
Me resigne y me volví parte del ejercito de Edna Woolman Chase, porque así haya sido un accidente terminar en Vogue, al menos podría aprender a hablar de eventos de sociedad sin terminar como mi padre, el mendigo con mejores modales con el cual te podrías topar en Paris, riendo de la sociedad que dejo atrás.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Detrás de una editorial de moda


Los estudiantes de Mercadeo y Comunicación de la Moda estarán presentes en la edición de noviembre de la revista FUCSIA. Loulou de la Falaise fue la inspiración.

Mas información

www.fucsia.co

sábado, 25 de octubre de 2014

Editores de Moda invitados en Revista Fucsia


por Viviana Salcedo R.

Punto clave para nuestra carrera es realizar una editorial, por lo que cada estudiante debe empezarla de cero, desde el concepto, hasta la toma de fotos. Jurados de Revista Fucsia e InFashion fueron llevados a la entrega; Ana María Londoño , editora de moda de Fucsia, vio un enorme potencial en nosotros, por lo que decidió junto con Sandra Merchán, directora de Mercadeo y Comunicación de Moda, premiar a cinco estudiantes: Eduard Peña, Tatiana Samper, Catalina Chavarro, Viviana Ferrari, y yo, Viviana Salcedo.
Irreal catalogamos la experiencia, como estudiantes lo último que imaginamos es que nos cedan el control creativo de una editorial para una revista, estamos en una etapa prematura, un sueño para muchos de nosotros es lo que es, y gracias a una alianza entre LaSalle College y Revista Fucsia podemos lograrlo.
Detrás de una editorial, hay un proceso inimaginable, distintas reuniones, brainstormings, búsqueda de diseñadores, modelos, y con la guianza de nuestros mentores: Ana María Londoño, Andrés Espinosa, profesor de LaSalle College y fotógrafo, Alex Ospina, también profesor, y maquillador, Carolina Retat, productora de moda de la Revista Fucsia e Iza Negret, estudiante de LaSalle College pasante en Fucsia; y una profunda confianza en nuestra intuición pudimos pasar del concepto “Loulou de la Falaise” a narrar una historia a través de las fotos.
Fuimos divididos en grupos, Eduard y yo fuimos compañeros de crimen, nuestro trabajo para ser publicado en la edición de Noviembre; siempre tuvimos en mente demostrar una fuerza colectiva, un apoyo a las personas apasionadas por la moda, reconocer el talento colombiano, el de diseñadores, del fotógrafo, del maquillador y de las modelos, esa es nuestra meta, la de los “Editores de Moda invitados para Fucsia”.
El día final, toma de fotos, la tranquilidad y serenidad fue lo que más nos sorprendió, la moda se lleva en la sangre definitivamente, trabajo en equipo y colaboración nos recalcó Ana María, no somos nada ni llegaremos a ningún lado si nos enfocamos en trabajar solos. Todo transcurrió mejor de lo que imaginábamos, sonrisa de oreja a oreja es lo que se ve en la cara de todos el día de las fotos, creatividad y energía positiva se sentían en el aire.
Agradecidos profundamente con nuestros mentores, sin la guianza de Andrés Espinosa y Alex  Ospina, y el apoyo de Sandra Merchán y Ana María Londoño, probablemente, no plasmaríamos nuestros sueños en las fotos de esta editorial.

domingo, 19 de octubre de 2014

Prólogo Diana Cooper


Por Carolina Torres

Mi nombre es Lady Diana Cooper y quiero escribir este libro para contarle al mundo mi vida como parte de la alta sociedad europea. Debe parecer que todo es perfecto pero no es así, perdí a varios compañeros en la Primera Guerra Mundial y solo me queda aprovechar el momento, ya que gracias a esas pérdidas aprendí que en cualquier instante se puede acabar todo. Pero hoy no quiero hablar de esas cosas malas que ocurrieron, creo que de la guerra ya se ha escrito mucho y no es necesario que yo lo haga. Quiero escribir acerca de algo que me motivó y me hizo sentir con vida otra vez: la revista Vogue. Cuando todo parecía oscuro, era la única revista que lograba animarme y entretenerme por horas. 

Mis dos editoras favoritas fueron Alison Settle y Elizabeth Penrose, quienes empezaron a hacer grandes cambios en la revista. Me gustaba como Settle mostraba lo que ocurría en la moda sin tener que exponer ninguna prenda en la portada. En mi opinión, aquellas ilustraciones que escogía eran perfectas ya que mostraban los cambios y la fuerza que estaba tomando la mujer, sin necesidad de dejar a un lado la delicadeza y su feminidad.  Sus portadas mostraban a una mujer libre que acomodaba la moda a su gusto, y creo que me sentí identificada con muchas de ellas cuando las veía, pues me parecían mujeres divertidas que querían ser libres y para lograrlo tenían que ser líderes. Me sentía así porque fui de las pocas sobrevivientes de la guerra y logré seguir con mi vida adelante. 

Por otro lado, Elizabeth Penrose fue quien cumplió uno de mis sueños, aparecer en la portada de Vogue. Fue ella quien ayudó a introducir las fotografías y dejar a un lado las ilustraciones. Una de mis portadas favoritas fue hecha por ella, era una en la que la modelo se veía con pocas prendas y subía una escalera. Era una imagen en la edición de verano de la revista y ya se podían ver los cambios en la moda, por ejemplo los trajes de baño. Pero lo que más me gustaba era toda la feminidad que se veía junto con la fuerza que tenía la mujer. Al estar subiendo la escalera me pareció que era una representación de todas nosotras en esa época, cuando nos alejamos de la sombra del hombre y pudimos resaltar por nosotras mismas. 

Mi portada salió en 1937 tan solo un par de años antes de la Segunda Guerra Mundial. Fue una fotografía tomada por Cecil Beaton en la cual salgo sosteniendo unas ramas de un árbol. También es una de mis favoritas, y no solo porque salga yo, sino porque me gusta esa unión de una mujer delicada con las ramas secas de un árbol. Creo que igual que siempre intenté buscarle una representación, y para mi representaba esa tragedia a la que nos acercábamos, pues por un lado estaba yo mostrando a todas las mujeres que habíamos logrado salir adelante y por otro estaban las ramas secas interrumpiendo mi camino. Pero claro que en ese entonces nadie sabía que esas ramas representarían una de las mas grandes tragedias de nuestra historia.