Conversación entre Coco Chanel y Agatha Ruiz de la Prada
A: ¡El color
lo cambia todo!
C: Pero qué dices, Agatha, el color le da un sentido
completamente diferente a una persona, sus sentimientos, su estilo, su
elegancia, el blanco y negro son los únicos colores que se deberían combinar
A: ¿Tú estás loca? El color da vida, da más sentimientos de lo que podría dar un
simple blanco y negro, da libertad.
C: Sí claro, libertad para criticar tantas
cosas en una. La simplicidad es la clave para encontrar el refinamiento que una
persona necesita, en este caso lo que una mujer necesita, ya hay mucha libertad
sin tener el corsé puesto a todo momento, debemos lograr cerrar un poco más esa
libertad para que solo exista clase y elegancia.
A: ¿Corsé? Será en tu época, ahora todo el mundo hace, piensa, dice y actúa como quiere, hace tiempos que
la mujer pudo cambiar su forma de reflejarse en el mundo, estamos en la época en
que se puede divertir y arriesgarse con sus prendas.
C: Claro que yo sé qué es
divertirse, eso lo he hecho y en una época en la que no era tan bien visto
A: Sí, bastantes cosas se han comentado de ti y yo de ti las dejaría en tu memoria,
hablemos del color, de las texturas, de los estampados, de los juegos con la
ropa.
C: claro, claro ¿Estás citando el vestuario de una compañía de circo
cierto? Es la única manera en la que tantas cosas y colores con texturas y
estampados se unirían.. A: Pero qué dices, estoy hablando de mi nueva colección
para primavera.
A: En España, de donde vengo, la libertad así como la lucha de la mujer por sobresalir siempre
han estado presentes
C: Eso lo sé, ¿no crees que en Francia durante la guerra era todo muy difícil? Fue el momento en que la mujer pudo trabajar y es ahí
donde cada una de las diseñadores que existíamos tuvo la oportunidad
de sobresalir y hacerse un espacio en el mundo, yo conozco de esa lucha y eso
no me da el permiso de crear prendas sin sentido, solo basándome en el carnaval
y los colores sin combinación alguna.
A: Qué equivocada estás, si entendieras
que cada una de mis piezas están pensadas minuciosamente y elaboradas en meses
para poder crear un orden en todo ese "desorden" del que tú estás hablando, es
importante entender la función de cada color en las prendas para así llenarlas
de sentimiento e historia. Las cosas no son poner por poner, no creo tampoco
que tú hayas sido muy creativa al escoger sólo dos tonos en tu paleta de
colores, tal vez tu alma fría y sin alegría (sí Chanel, todos sabemos que eres
huérfana y la vida no ha sido color de rosa para ti) no te ha permitido
crear esa alegría que una prenda debería transmitir.
C: No tendré alma pero
tengo elegancia.
A: Yo tampoco tengo alma, la entrego toda a mis diseños.
C: Deberías replantear a quién están dirigidas tus prendas, es importante saber
que lo que creas no es para usar en la calle, yo doy comodidad, elegancia,
prendas quedía a día harán de la mujer
algo imponente y clásico.
A: lo bueno de lo que hago es que cada quien utiliza
las cosas cuando quiera en cualquier momento, no les estoy exigiendo que las
usen en cierta oportunidad específica, las mujeres que las usarán son tan libres como las prendas; mi
línea ha crecidoy estoy diseñado muchas
cosas más, lo cual me permite crear un estilo de vida alegre y colorido que muchos
en esta época de recesiones yguerras quisieran tener.
C: mi marca, con ahora ya 100 años de legado, sabe lo que
hace y lo hace bien, como consejo creo que unos colores más decentes
resaltarían tu belleza y estarían más acordes con esos años que ya tienes.
A: a
ti también un poco de color te ayudaría a darle luz a tu vida.
C: No existe nada más que el blanco y el
negro
.A: los colores dan la vida, ¿negro? Negro en mi
funeral.
Se presentan vestidas cada una con
una falta hippie y una camiseta infantil, el pelo recogido con dos horquillas
que dejaba al descubierto el sin fin de aretes y pendientes que les abarrotaban
los lóbulos. Parecían estar guapas sin ningún esfuerzo, desenvueltas y
relajadas. Las explosiones de la pantalla se reflejan como estrellas fugaces en
sus ojos oscuros, verdes y azules, y sus sonrisas de complicidad son tan
cálidas que algo se me derretía en el pecho. Hay algo que no me había dado
cuenta justo ahora, si bien, a Cindy, no se le carcome un pedazo de labio, al
contrario, una protuberancia encima de sus carnosos y rojos labios sobresale un
lunar que tanto protagonismo se lleva de su rostro. Fue solo después cuando me
di cuenta de que la auténtica belleza es como una corriente que necesita una
toma a tierra, y son estos pequeños defectos los que lo consiguen. La marca
superior es el anzuelo, el núcleo a partir del que irradia el resto.
Linda a su vez, se da un arreglo
imperceptible en el pelo, y después hace esa mueca o gesto que hacen las
mujeres después de pintarse los labios, pegándolos hacia adentro de forma que
desaparecen durante un segundo. Y ahora mirando a Linda, me impresiona darme
cuenta de lo grandes y extravagantes que son sus ojos, aunque nunca sepa como
decirle lo hermosos y raros que son, se que su belleza no es un dominio publico
y si lo dijera no estoy del todo seguro de que se lo tomara como un cumplido.
Y Kate, con su pelo ensalzado,
descuidado, su cadera huesuda y unas ojeras marcadas bajo una piel pálida con
su ausencia de maquillaje, su pelo sucio no es lo que el mundo quería ver. Y
mirándola, mientras la luz de las velas baila en su tersa piel de porcelana, me
pregunto si ella habría sido otro tipo de chica que aparenta. Puedo sentir la
emoción descarnada, aún indefinida, embrionaria que arde en su rostro; la puedo
ver reflejada en los oscuros universos gemelos de sus ojos.
La puerta del baño se abre y nos
quedamos paralizados, Naomi, como siempre con su comportamiento de diva, me dedica
una sonrisa tierna, me coge del pelo,para mirarme cara a cara. Tiene unas sutiles patas de gallo en que nunca
me había fijado. Siempre ves a la gente que quieres de la manera en que son en
tu cabeza pero, de vez en cuando, sin querer, consigues verlos en tiempo real,
y en esa fracción de milisegundo, mientras tu cerebro centrifuga para ajustarse
a la nueva realidad, hay algo dentro de ti que se desvía bruscamente.
Entro al blog de Tavi Gevinson, www.thestylerookie.com,
la niña que lo escribe desde los once años y que hoy, a sus diecisiete, es la
editora de su propia revista, Rookie, y una de las voces más respetadas en el
mundo de la moda. La veo a ella en la foto del perfil sentada en su cama,
rodeada de muñecos de peluche, con un vestido rosado y unas gafas muy grandes.
Debajo de su foto leo: “I write about things that I like”.
Siento
que esa sencilla frase, y esa foto, son
una especie de manifiesto del mundo de los blogs, y quizás, la mejor
explicación del gran éxito que han tenido estos en los últimos tiempos. A
diferencia de los grandes medios impresos, cargados de compromisos, los bloggeros,
desde sus pequeños cuartos, a punta de escribir solo sobre las cosas que les
gustan, han logrado captar cada vez más la atención y la confianza de los
lectores y han puesto en jaque a las grandes revistas y periódicos de toda la
vida.
El
caso de Tavi es un caso emblemático delfenómeno de los blogs: a punta de escribir sobre las cosas que le gustan, y se ve a leguas que lo que más le gusta es el mundo es la moda, ha
conseguido que cada día visiten su página más de cincuenta mil personas, que
los principales diseñadores le manden a su casa ropa especialmente hecha para
ella con la esperanza de que hable de ellos en su blog, y que los organizadores
de los más prestigiosos desfiles le den siempre una silla de honor al lado de
las celebridades, de las grandes vacas sagradas: Ann Wintour, Franca Sozzani,
Anna dello Russo.
Cualquiera
que entra a su blog se da cuenta de queTavi disfruta mucho escribiendo cada una de sus entradas y es fácil,
inclusive para los que estamos un poco al margen de la moda, contagiarnos
irremediablemente con el entusiasmo que se siente en todo lo que está allí
publicado. Nada es pretencioso: ni la diagramación, ni los temas, ni las
palabras que escoge para contarnos las cosas que le pasan cada día. No trata de
ser una comentarista experta dictando cátedra, sino simplemente una niña de
diecisiete años opinando (para sus amigas) sobre las cosas que le gustan y no
le gustan de la ropa.
Hago
un breve recorrido por algunos de los últimos posts de su blog en donde todo esto
se hace evidente. Me detengo en uno que se llama Vomit Pink y que tiene un
video en donde nos muestra las páginas de un libro-collage que está haciendo
con recortes de afiches “cursis” de los años setenta: unicornios, arcoiris,
parejas de enamorados en bancas dándose besos, cascadas, gatos con moños.Y luego en otro donde aparece ella en una
foto, riéndose, frente a su casa, con un vestido rojo, unas medias moradas y
unos zapatos blancos. Luego me quedo un rato leyendo sus opiniones de un
desfile al que fue con un sombrero de flores fucsia plásticas compradas en una
tienda de todo por un dolar. Y finalmente llego a un post reciente en donde
nos muestra una colección de anillos y de collares que está haciendo a partir
de cosas viejas (alambres, tapas, pedazos de juguetes) que se ha ido
encontrando en su casa.
Debajo
de una de las fotos de una de sus amigas, una niña normal (no una modelo ni
nada por el estilo),leo una frase que
me parece conmovedora y que, tomando prestadas sus palabras, también yo podría
decir que me deja medio muerto y terminando de escribir esta reseña como un
fantasma:
“Kristina's hat killed me a little, but then her necklace was
glasses and her bag scarf had horses on it and then i died completely and this
is actually my ghost writing this post, right now”
Ir
al supermercado es una de las acciones más comunes en el mundo actual. Sin
embargo, se pensaría ¿qué tan probable es la visita a dicho mundo común por
parte del mundo de clase y glamour de Chanel? Lo más fácil sería pensar que el encuentro
de estos dos mundos, el glamouroso y el común, seria casi imposible, como mucho
una casualidad.
Con esta pasarela ese pensamiento quedó atrás. Karl Lagerfield, director creativo
de la marca y diseñador de la colección mencionó, “¿Por qué un supermercado? Es
algo de la vida de hoy y hasta las personas que se visten de Chanel van allá, es
una declaración moderna de las cosas caras"(Chic,
2014).
Es evidente su pronunciación a lo largo de la pasarela de otoño/invierno 2014,
pero incluso va más allá. Es el mundo de Chanel inmerso en el mundo cotidiano,
moderno y común. Y sí, evidentemente lo cotidiano y lo común a simple vista se
convirtieron en la ambientación perfecta para la revelación de un lujo moderno.
Jabones, escobas, frutas, pastelería hicieron del Gran Palais un supermercado, con
descuentos, avisos e incluso anuncios por altoparlante. Pero quién iba a decir
que se trataba de un supermercado de lujo, su nombre lo decía “Chanel shopping
center” donde absolutamente todos los productos cambiaron su verdadero nombre por juegos de palabras que envuelven el fascinante mundo de Chanel. Un mundo
que nunca ha dejado de deslumbrar y siempre se ha mostrado como lo más alto, un mundo de aspiraciones, de deseos, completamente lo contrario a lo común de lo
cotidiano, a lo que necesitamos. Convinieron entonces en un mismo ambiente y
con él aparecieron junto a colores brillantes, trajes de tweed y seda; canastas
y carros de mercado que reunían las necesidades básicas, con las necesidades
del deseo.
Es
tal vez el deseo de todas llegar a entrar a un supermercado vestidas de Chanel,
al punto de que todo pareciera ser perfecto y así las necesidades del mercado
básico se volvieron igual de importantes a la necesidad de cumplir las
ambiciones. Son dos mundos opuestos, pero en un solo ambiente se vuelven la
revelación moderna del lujo, como diría Lagerfield. Lo nuevo no pues es entender
ambos mundos como opuestos. Lo nuevo es entender que Chanel es parte básica del
mundo, tan básica como lo es un supermercado y por ende la modernidad de las
cosas caras, es ser parte incluso del mundo más común.
La moda es un supermercado
Por Viviana Salcedo
Para Gabrielle Chanel lo más importante era vestir a
la mujer trabajadora, ella era la inspiración para crear el sastre de tweed,
quería que aquella mujer se viera como
una mujer poderosa pero ante todo cómoda, además, les concedió una línea de ropa deportiva y así introdujo el jersey en el vestuario.
Chanel entendía las necesidades de la mujer de la época post-guerra.
Karl Lagerfeld al parecer quiere seguir los pasos de su antecesora, con
la colección prêt-à-porterotoño/invierno 2014/2015 busca democratizar un poco
más la moda. Desde trajes para hacer ejercicio, sastres reinventados, abrigos
hechos con la infame tela acolchada, maxi-collares de cadenas con un gran
candado colgando, y lo más importante, los tennis. “Sí quiere lucir
verdaderamente ridícula, vaya en tacones al supermercado”, expresó Lagerfeld.
La colección fue una declaración de cómo la mujer moderna debe cumplir en su
vida con actividades cotidianas, sin perder el sentido por la moda, y Lagerfeld
le asegura que Chanel, es la marca que la ayudará a conseguirlo.
La atmósfera del desfile, un supermercado lleno de artículos que
normalmente se encontrarían, pero con la gran diferencia de que todos los
artículos estaban contramarcados bajo el nombre de Chanel, y la idea de
embellecer cada uno de los productos. Unas bolsas de basura estaban bajo el
nombre de sac plus belle (bolsa más bella),
tapetes para la entrada impresos con la frase “Mademoiselle Privé”, también, colgaban anuncios de 20 y 50% más,
reafirmando su status como marca de lujo, no hay descuentos. Al final del desfile, los espectadores podían
entrar a su supermercado y hacer “las compras”.
Y así Lagerfeld concluía su celebración épica del
consumismo, el concepto fue una completa sátira al consumo y una crítica a la
cultura pop, y así afirmó “La moda es un supermercado, también puede hacer
compras”.
Planeta
falto de oxigeno
Por Laura Ramírez
La modelo se dirige hacia el final
del camino, manteniendo su perfil ligeramente alzado, mientras camina con un
peculiar paso aviario, desarrollado para lucir de manera óptima la línea de su
vestido, todos la miran y sabe quien tiene al lado.
No dirige ni una sola mirada hacia los simples
mortales que se hallan sentados en el pasillo; no es la única en el camino,
sabe que alguien, por mas mínimo que sea, la observa; su atención se focaliza
por completo en el arsenal de lentes fotográficas situadas al final de la
pasarela, que lanzarán su imagen al torbellino global de los medios de
comunicación en el preciso instante en que se dé la vuelta.
La modelo hace una pausa al final de su decidida
marcha, adelanta una pierna y coloca una mano en una cadera que sobresale, y con
la otra, lo agarra aún mas fuerte, finalmente, sonríe mientras los flashes
destellan su alrededor como los relámpagos de una tormenta de verano.
Tras darle al público lo que éste
desea, gira imperiosamente (sin parecer torpe) balanceando su mano para
parecer aún más relajada, pero su mano está igual o peor de firme que la de
ella, les arroja una despectiva mirada
de inaccesibilidad, antes de reanudar su marcha llena de determinación para
regresar a ese planeta falto de oxígeno en el que sólo habitan modelos,
diseñadores de moda y multimillonarios.
Sonríe. Es verdad, las
probabilidades de que haga el ridículo cada vez son mayores, pero lo observa, sus
ojos están serenos, aunque su mano la aprete cada vez más fuerte, sabe que aún
no tiene miedo, quién sabe qué estará pensando, su mirada se pierde en el
viento y se agita junto a quién sabe qué pensamientos. Ella es feliz de verlo así
de sereno, se vuelve de repente, la mira y parece leerle el pensamiento. No
dice nada, y en sus ojos hay un auténtico deseo, una ligera nostalgia, una
media sonrisa, un entusiasmo empañado, tal vez una cosa que se muere por decir
pero no puede.
Minuto a minuto, foto tras foto, instagram se empezó
a llenar de diferentes productos bajo la marca Chanel, comentarios inmediatos
como “¿Chanel va a vender spaghetti?”, “¿Vieron? Chanel va a vender agua”,
“¿Comida Chanel?”, no se hicieron esperar. Llegando a pensar que la famosa casa
incursionaría en una nueva idea de negocio. Pues para desgracia de algunos y para
fortuna de todos Chanel presentó su última colección prêt-à-porter otoño/invierno
2014/2015.
Karl Lagerfeld convirtió el Gran Palais en lo más
común y cotidiano, un supermercado pero no uno cualquiera, sino un supermercado
CHIC, ese al cual nadie se resistiría. Y es que ¿Quién le diría “no”, a un
lugar donde todo es perfecto, donde hasta las verduras son objeto de
deseo y todo es único, un supermercado en el que quisiéramos comprar cada
semana? Chanel demostró que puede apropiarse de cualquier lugar y en esta
ocasión lo logró con una colección urban-chic joven y divertida.
Indudablemente es un acercamiento al mercado masivo
sin perder el lujo y el prestigio que siempre han tenido, demostrando que
Chanel es un estilo de vida que no es inalcanzable y que se puede encontrar en
cualquier espacio, pero que es realmente diferente. Ver el recorrido de las modelos
por todos los pasillos en zapatillas o botas y no en tacones aguja de 15
centímetros, hicieron que las prendas fluyeran con naturalidad conectándose con
la atmosfera sin que las prendas se vieran forzadas, mostrando mujeres modernas, elegantes y únicas que
pueden estar y versen espectaculares en cualquier lugar.
Perderse en
los pasillos del supermercado Chanel es recorrer cada uno de sus detalles (las
cremalleras en la cintura, los brillos de las prendas y zapatos, los forros
coloridos, las extensiones de tweed, los volúmenes y las siluetas). Una
colección tan diversa en materiales, texturas y colores que termina siendo como
una verdadera visita a un supermercado en donde eres libre de elegir.
Por último los accesorios no pasaron desapercibidos
dentro de la colección y fueron la cereza del pastel, con su propia fuerza se
hicieron visibles entre tantos objetos las grandes cadenas y candados, las
infaltables perlas, el tweed en las gafas de sol y los diversos bolsos y
canastas que completaron cada look.
Luego de ver cada minuto y look de esta colección
puedo decir que Chanel tiene la capacidad de hacer lo quiera, en donde quiera y
el poder para que cada creación sea un objeto de deseo. Luego de esto solo
queda la expectativa y la misma pregunta tras cada temporada ¿Y ahora qué
harán?