lunes, 24 de octubre de 2016

Ella



By Steven Klein, Vogue Italia 2015

Texto escrito por Stefania Lugo Eger

Ella, que ingenua era ella, con unos ojos tan grandes que a veces daba miedo que se le salieran de su cara, miraba sorprendida ante la oportunidad de ayudar a su patria.
Pero tiene miedo, es tan obvio, si tan solo pudieran ver la cara de aterrada que tiene y por más de que lo intenta no desaparece.

Pero se lo busca y déjenme decirles lo terca que es, ella no decide ser parte del 2,2 millones de mujeres que trabajan en las industrias,  fabricas o en construcciones, o manejando vehículos, o cultivando alimentos para así luchar por hacer sobrevivir la economía de Estados Unidos. No, ella busca luchar por su país. Sí literalmente luchar por su país.

Una mujer que apenas alcanza el metro y medio y que no supera el peso de cinco papeles apilados decide ir a la guerra.
Porque según ella, ya se ha logrado la igualdad de genero, pero es que Dios, a veces me pregunto si esta mujer tiene cerebro, pues no entiende que utilizar prendas más cómodas y verse enfrentada a un trabajo por primera vez no es equidad.

Probablemente no entiende que esto se da solo porque la crisis causó una necesidad en donde el único beneficio colateral es que el genero femenino es tomado en cuenta, pero no es porque el país decida que ya es tiempo de darle el lugar que merecen las mujeres, es porque no hay otra opción.

Entonces que alguien le explique a esta mujer que no tiene ningún sentido que arriesgue su vida en un campo de batalla, tratando de sorprender a todos, pues probablemente la única que se llevara una sorpresa será ella.

Pero es terca así que no será fácil convencerla de cambiar de idea y seguirá entusiasmada, haciendo parte de un gran momento en la historia, no solamente siendo una de las  heroínas de su país, sino también derribando las fronteras que las mujeres han tenido hasta entonces.

Hoy ya con el paso del tiempo, la guerra sigue en pie y sorprendentemente ella también y junto a sus dos pies una pregunta que comienza a rondar por su cabeza ¿acaso encontrar la igualdad significa realizar los mismos trabajos y ganar diferentes cantidades monetarias?
Tal vez todo con el tiempo mejorará. 

Si como dije, qué ingenua era ella.




lunes, 10 de octubre de 2016

Carta desde Nueva York

By Emma Summerton, W Magazine November 2013


por María Margarita Ariza S. 


Nueva York, Estados Unidos
15 de enero de 1916 

Querida hermana: 
       Hoy dediqué un momento para escribirte. Sé que debes creer que te olvidé o que no me importas, pero no he tenido tiempo. Yo sé que no es excusa, hubiera podido acostarme un poco más tarde o levantarme más temprano, pero es que casi no duermo y el poco tiempo en el que podría escribirte tengo que aprovecharlo o de lo contrario no rindo en todo el día y tú sabes que tengo que trabajar. 
      Me haces mucha falta, no sabes cuánta. Eres la única persona con la que puedo desahogarme y en estos días de verdad te necesito. El mundo está pasando por momentos difíciles y a veces creo que Edna no lo entiende o se hace la loca. Como siempre con este tipo de cosas no paro de llorar, no puedo pasar desapercibida toda la gente que está muriendo, toda la destrucción, todos los problemas, por más que yo no los esté viviendo. Sin embargo, me toca taparme un ojo con un parche color de rosa y escribir sobre temas frívolos y sin mayor relevancia. Estoy cansada de la moda, es mi pasión, pero siento que hay cosas más importantes sobre las cuales escribir en este momento. ¿A quién le importan los sombreros que están usando en París cuando el mismo París está siendo destruido? ¿Por qué tengo que decirle a las mujeres cómo vestirse cuando regresen sus esposos de la guerra si ni siquiera saben si van a regresar? Es como ocultar la oscura realidad o tratar de hacerla más bonita, pero lo que la gente no entiende, sobre todo Edna, es que una época tan espinosa no tiene un lado bueno. 
     ¿Puedes creer que me toca escribir sobre cómo combinar los accesorios ultra femeninos y costosos con los uniformes que las mujeres deben usar? Tengo que recomendarles los mejores costureros para que sus uniformes destaquen. ¡Es absurdo! Ellas tienen cosas más importantes que hacer que comprar una bufanda de seda que vaya acorde con la gabardina de lana verde militar. Tienen que ocuparse de sus hijos, tienen que ir a trabajar, llevar la comida a sus casas, no tienen por qué salir a comprar los nuevos zapatos que se vieron en el último show que Edna organizó. 
     Me siento nostálgica, un poco triste, y quisiera tenerte aquí a mi lado para que me des un abrazo tan intenso que me haga sentir que todo va a mejorar y que solo es cuestión de tiempo para que vuelva a estar inmensamente enamorada de mi trabajo. 
    Pero mírame, ya me estoy volviendo igual de egocéntrica que los demás y no te he preguntado sobre ti. Cuéntame cómo estás, cómo está la familia. Espero que no estén pasando necesidades y que a pesar de las adversidades todo esté bien. Déjame saber si necesitan algo o si es necesario que vuelva. 

Te quiere infinitamente, 
Tu hermana Dorothy

Bibliografía y webgrafía 
Fogg, M. and Steele, V. (2014). Moda. Barcelona: Blume.
Google Books. (2016). Fashioning the Feminine. [online] Available at: https://books.google.com.co/books?id=inVZ3UIQCyoC&pg=PA50&lpg=PA50&dq=fashion+magazines+great+war&source=bl&ots=E7tMIq6TcC&sig=GSdw_dS19hEi2g3kmPKg7BrdIZo&hl=es-419&sa=X&ved=0ahUKEwjTw-iRpdbPAhUBdSYKHW1ABG8Q6AEIajAO#v=onepage&q=fashion%20magazines%20great%20war&f=false [Accessed 12 Oct. 2016].
Oldmagazinearticles.com. (2016). HOUSE OF PAQUIN 1914,HOUSE OF DRCOLL 1914,HOUSE OF WORTH 1914,PARIS FASHIONS 1914,HOUSE OF WORTH DURING WW1,GREAT PARIS FASHION HOUSES DURING WW1,GREAT PARIS FASHION HOUSES DURING 1914 - Article Preview - Old Magazine Articles. [online] Available at: http://www.oldmagazinearticles.com/article-summary/fashion_august_1914#.V_652JPhBo4 [Accessed 9 Oct. 2016].
Oldmagazinearticles.com. (2016). 1915 FASHIONS OF PARIS,PARIS FASHION 1915,HOUSE OF PAQUIN 1915,HOUSE OF DRCOLL 1915,HOUSE OF WORTH 1915,PARIS FASHIONS 1915,GREAT PARIS FASHION HOUSES DURING 1915,GREAT PARIS FASHION HOUSES DURING 1915 - Article Preview - Old Magazine Articles. [online] Available at: http://www.oldmagazinearticles.com/article-summary/paris-fashion-1915#.V_676pPhBo4 [Accessed 12 Oct. 2016].

Poemhunter.com. (2016). Edna Woolman Chase - Edna Woolman Chase Biography - Poem Hunter. [online] Available at: http://www.poemhunter.com/edna-woolman-chase/biography/ [Accessed 10 Oct. 2016].

sábado, 8 de octubre de 2016

La obra final

"Family Circus", W magazine, December 2010

por Susana Restrepo

No puedo ver nada, solo oigo el murmullo inmutable del público. Me duele el tobillo izquierdo. Debí estirar mejor mis músculos hace 10 minutos, cuando Nijinsky me lo pidió. ¿Por qué no lo hice? Ah... esa luz está justo en mi cara. Ya están subiendo las cortinas y solo falta que entre la música de Stravinski y… ¡listo, ya!
No vayas a estropearlo Anna, tu puedes, mira cuánta gente hay. ¡Hay no!, mi corazón va a explotar. No, no ahora, no estés nerviosa. Practicaste mucho para esto, vamos, sé que lo harás bien. Ahí vienen los 7 fouettes de Rosella y luego me toca a mí. Le están aplaudiendo a ella. ¿Qué tal que no lo hagan conmigo, qué no les guste, o si me caigo?  No Anna, no desistas ahora, es tu momento de brillar. Respira: 1, 2, 3 pas-de-chat…  4, 5, 6 giro y  port-de-bras. ¿Si ves, no estuvo tan grave?  Se está acelerando el ritmo de la música, es hora de hacer el assemblé y luego el barre. Vamos, tal como lo practicamos: 1, 2, 3… y ahora un salto. Me salió perfecto. Menos mal sonrío Nijinsky, creo que no notó lo nerviosa que estoy.  
Es el turno de Rudolf. Ahí viene, tan apuesto y alegre como siempre. Al verlo, unas señoras aristocráticas sonríen y se susurrando al oído. Si pudiera reírme en este momento, lo haría. Rudolf el galán del ballet ha cumplido lo que dice siempre Nijinsky en las practicas: “Barýshnikov, si vas a coquetear que sea en la pista de baile. Intenta contener tu risa Anna. Rudolf lo hace excelente: un battu y luego 10 fouettes. Siempre he envidiado su plasticidad. ¿Cómo los hace?, yo apenas puedo con 5. Nijinsky siempre recalca que una buena bailarina debe ser “suficientemente erótica para brillar, pero suficientemente distante para no ofender.”  Pero, ¿cómo voy a brillar algún día si ni siquiera puedo hacer 5 malditos fouettes? Anna, no te distraigas. No es momento de pensar en Nijinsky. 
Al fin Rudolf termina su solo impecable y ahora nos toca entrar a las bailarinas. Miro a Rosella que no para de sonreír. Si no la conociera diría que esta muerta de los nervios, incluso peor que yo. Mis muslos ya me empiezan a doler, justo cuando es mi turno: 1, 2, 3 developpé. Muy bien…. 4, 5, 6 y un Grand Jeté. Rosella me premia con una sonrisa: lo hice perfecto. Ahora es su turno: 1, 2, 3 developpé…. 4, 5, 6 Grand Jeté. Le devuelvo la sonrisa. Ahora pienso que, junto con Rudolf, somos los favoritos de Nijinsky. 
Es hora del gran final. Tengo que hacer un temps-lie, tours en chaines, y terminarlo con 5 fouettes. Son los fouettes lo que me preocupan. Es el santo grial del ballet ruso. Respiro hondo:  1, 2, 3,  salto… 4, 5, 6 temps-lie… 7, 8, 9, 10 tours en chaines. La luz esta otra vez ilumina en mi cara. Respiro nuevamente sin dejar de sonreír: 1, 2,3... 
Escucho un murmullo de preocupación entre el público. Miro a mi alrededor, estoy agitada. Algo parece que están hablando de mí. Algunos se tapan la boca y otros se paran de pie para ver qué ha pasado. La música deja de sonar y el telón comienza a bajar. ¿Lo he arruinado?


Bibliografía:
1.) Tarjada Quiroz, Margarita. Feb, 2007, (“El concepto moderno del ballet: los ballets rusos y el retorno de la danza masculina”), casa de tiempo,
60_65.pdf

2.) Danza Ballet. Bailarinas en dehors y dedans, 2013 Danza Ballet, 

http://www.bailarinas.eu/diccionario-de-ballet-danza-ballet-2/

lunes, 3 de octubre de 2016

Pequeña imperfección

by Kevin Mackintosh for Vogue Italia


Texto fantastico escrito por Mariana Alvarez
Los rayos del sol se filtran en mi ventana rozándome la piel. Ya es hora de levantarse coger el espejo y observar el esplendor que me define. 
Tengo una pluma, una de pavo real que emana de mi boca y me hace resaltar. Estaba esperando esto hace un tiempo. Mis ánimos de lucirla se apoderan de mí y salgo a la calle a mostrarla. Unos me miran con curiosidad y otros con admiración, saben que esta pluma significa que estoy más allá de la belleza normal que a todos rodea. Me paso el día adornándola con algunos diamantes, para que resalte un poco más.
Bueno, es hora de acostarse, arrancarla de mi boca. Al día siguiente, volví a mirarme al espejo y dos plumas más brotaban en mi cara, aunque me alegro verme aún más perfecta, me preocupa la razón de esto, más de una no es normal. Igual, qué más da, cada día mi ego se adorna con un diamante más.
Volví a casa y otra vez me las arranqué, sabía que al otro día mi esplendor seguiría y yo luciría, pero al verme la mañana siguiente ya no tenia dos nuevas sino diez más que tapaban casi toda mi cara. Me empezaba a sentir agobiada y decidí arrancarlas de una vez y no salir de la casa, pero en el transcurso de ese día comenzaron a brotar no solo de mi cara sino también de mi cuerpo, me rascaban, me dolían. Pasaron semanas y cada vez que intentaba quitármelas más salían mas, empecé a preocuparme, aumentaban exageradamente, no podía ver, ni respirar muy bien, parecía un pavo real.

Me encontraba encerrada en cuatro paredes, agonizando en un sinfín de pensamientos, ahogándome en mis propias plumas decidí quitarlas una a una, pero esta vez con una mejor estrategia, agarré un pequeño cuchillo y empecé a atravesar mi piel poco a poco, hasta sentir el inicio de la pluma, sacándolas y dejándome significativos huecos en mi cuerpo que se desmoronaban poco a poco hasta caer en mi propia ironía. 

La mujer de diamantes y terciopelo oscuro

By: Steven Meisel-Vogue Italia



Escrito por María Margarita Ariza S. 

Algunas veces es difícil creer que las maravillosas historias que vemos en series, películas y libros sean reales: esas historias de familias increíblemente adineradas que celebran con bailes majestuosos y vestidos despampanantes. Dudamos que dramas tan absurdos hayan ocurrido o que personajes tan inimaginables hayan vivido. Y así, como salida de un capítulo de Gossip Girl o de una película de época es de dramática la historia del “Baile de los 400” y como resultado la creación de la revista Vogue, que ya no es sólo una revista sino un ícono, que entre las publicaciones de moda es la realeza y que para muchos se ha convertido en una biblia. 
Todo comenzó con una mujer, esposa del hombre por el cual se creó el término “multimillonario”, la autoproclamada reina de la sociedad neoyorkina, la “it girl” del momento, la inigualable Señora Astor. En la época dorada donde cada vez llegaba más tecnología, más industrias y con ellas nuevos ricos, la élite de Nueva York cuidaba fervorosamente quiénes entraban a su exclusivo círculo social. Es por eso que para su baile anual de invierno, el cual daba en su mansión de la 5ta Avenida y donde sólo cabían 400 personas, la señora Astor nombró como árbitro al abogado de Atlanta, Ward McAllister, que, aunque no nació siendo parte de la aristocracia, escaló hasta llegar a codearse con las familias más prestigiosas y tener la importante labor de escoger milimétricamente a las 400 personas invitadas al evento más esperado de la gran ciudad. 
Recibir una invitación al Baile de los Cuatrocientos, era recibir una invitación a la Alta Sociedad y es por eso que todos querían ser invitados. Debido a esto, en 1892, Arthur Baldwin Turnure, miembro de ese selecto grupo, tuvo la magnífica idea de crear una publicación que mostrara desde adentro el estilo de vida de esas 400 personas. La revista siempre tuvo ventaja sobre su competencia debido al acceso exclusivo a las vidas de los Astors, Vanderbilts, Rockefellers y demás familias que todos querían emular. 
Siendo así, Vogue nació para ser el espejo de cuatro centenas de personas invitadas a un baile, que en la época dorada eran exaltados como si realmente fueran de oro; para que Josephine Redding, la editora jefe, instruyera a las mujeres sobre cómo debían vestir al ir a tomar el té donde la señora Stuyvesant, para mostrar los clubes exclusivos como The Grolier y The Union, que eran frecuentados por hombres como Jack Astor; para exhibir lugares como Delmonico y el hotel Waldorf a donde iba a comer Harry McVicnar, director de arte de la revista, o para mostrar los disfraces escandalosos que usaron los invitados a la aparatosa fiesta de Alva Vanderbilt, creada únicamente como una maniobra para poder recibir una invitación por parte de Caroline Astor, conspirar para derrotarla y quitarle su corona. 
Ahora todo esto puede parecernos absurdo, pero lo cierto es que gracias a la mujer vestida con terciopelo oscuro y diamantes, y sus interminables dramas se crearon cosas tan memorables como el Waldorf Astoria, el Empire State e indiscutiblemente nuestra tan apreciada revista Vogue que mes a mes nos recuerda que nació en la cima y se mantiene en ella.

Bibliografía y Webgrafía
Edwardianpromenade.com. (2016). The Four HundredEdwardian Promenade | Edwardian Promenade. [online] Available at: http://www.edwardianpromenade.com/new-york-city/the-four-hundred/ [Accessed 13 Sep. 2016].
Fourhundredmediagroup.com. (2016). Our Story | The Fourhundred Media Group. [online] Available at: http://www.fourhundredmediagroup.com/fourhundred/ [Accessed 13 Sep. 2016].
MCNY Blog: New York Stories. (2013). Vanderbilt Ball – how a costume ball changed New York elite society. [online] Available at: https://blog.mcny.org/2013/08/06/vanderbilt-ball-how-a-costume-ball-changed-new-york-elite-society/ [Accessed 11 Sep. 2016].
New York Social Diary. (2011). The First Four Hundred. [online] Available at: http://www.newyorksocialdiary.com/social-diary/2011/the-first-four-hundred [Accessed 11 Sep. 2016].
Nysun.com. (2016). The Father of the Four Hundred - The New York Sun. [online] Available at: http://www.nysun.com/arts/father-of-the-four-hundred/18321/ [Accessed 13 Sep. 2016].

Raken.com. (2016). History and genealogy of the wealthy families of America. [online] Available at: http://www.raken.com/american_wealth/other/newsletter/chronicle111103.asp [Accessed 13 Sep. 2016].

lunes, 29 de agosto de 2016

Dos miradas para Martin Margiela

The Whites of Spring, W Magazine
By Craig McDean

LA VANGUARDIA PARA VESTIR
Por Danna Patron

El alto grado de discreción de la vida del diseñador belga Martin Margiela contrasta sustancialmente con su obra artística: ésta se sale de lo convencional, rompe con todas las reglas.
Su inusual estilo de diseño y confección se basa en el movimiento artístico del deconstructivismo, caracterizado por la variación y manipulación agresiva de las estructuras, las superficies y las formas, dando como resultado obras que no clasifican dentro de los parámetros normales de la geometría, el diseño lineal y la simetría. Expresado principalmente en la arquitectura, el diseñador belga trae el concepto a la arquitectura anatómica humana, logrando producciones de alto impacto visual y de influencia en la moda contemporánea.
Con una altísima capacidad creativa expresada en la elaboración y diseño de sus colecciones, Margiela no solo ha aplicado el concepto artístico ya mencionado a las formas, sino también al uso y técnica de manejo del material, como la exposición de los tejidos a cultivos de bacterias para lograr un efecto de mutación cromática y la confección y rediseño de prendas con materiales reciclados y de uso industrial.
Las prendas de su autoría se han caracterizado por desafiar los límites de la silueta humana con detalles muy sobresalientes en materia de caída, volumen y movimiento. Adicionalmente elabora con experticia prendas cuyo diseño funciona asimétricamente tanto en color como en forma: en últimas contrapone el orden de confección y crea con exquisitez una nueva armonía en la moda contraponiendo conceptos, colores, materiales, formas e incluso los géneros.
Margiela, que ha pasado no sólo por su propia casa de moda bautizada con su propio nombre, sino también por marcas como Hermes, Diesel, Jean Paul Gautier, y Sybilla, se ha posicionado como uno de los diseñadores más emblemáticos y rebeldes de nuestra época, pues no ha hecho de la moda una expresión del lujo y de la elegancia convencional, sino una expresión artística de la individualidad y de rebeldía por lo establecido.

RUIDOSA IDENTIDAD
Por Sofía Beltán

¿Ese ruido otra vez? No entiendo qué es lo que pasa, por más que lo intente no puedo sacarlo de mi cabeza, quizás ha estado siempre y nunca lo noté o de pronto es al revés y ni cuenta me he dado, puede que lo esté notando porque acaba de aparecer. Me aturde, me aleja de todo lo conocido y me lleva un mundo nuevo, diferente e inhabitado.

Cada vez que lo escucho me imagino una cantidad de ideas con las que me siento solo y único, una identidad secreta, escondida y alejada de los particulares deseos y sueños de las personas. Sé que sin duda lo que me imagino es tan puro, tan insuperable y tan diferente a todo lo que siempre he visto que se mantiene latente, a la espera de lo que pueda estar pasando y se adelanta a las acciones de la época para sorprenderme con sus creaciones.

Puedo ver perfectamente lo que quiero construir a partir de mis manos, un poco de tela, insumos y agujas, pero mi mente no lo asimila tan bien, pues cada vez que tengo este tipo de pensamientos imagino que estoy haciendo las cosas de forma equivocada. ¿Y si lo estoy haciendo? No logro diferenciar lo real y lo no real.

Puedo incluso llegar a tener ideas tan locas como de construir un vestido, imaginándome al mismo tiempo la construcción del mismo. A veces llego a la conclusión de que lo que idealizo está basado en un diseño conceptual y por esto me excuso en ello, por su complejidad de entendimiento, eso tiene sentido, mas o menos, no se, al menos es coherente. Pero ¿y mi cara? ¿A dónde ha ido? ¿Por qué siempre que escucho ese ruido y todos estos pensamientos salen de mi cabeza no puedo ver mi rostro? ¿Qué significa esto? ¿Se supone que tiene que significar algo? Es ruido, solo ruido acuérdate. Quizás la belleza está en eso mismo, en esa identidad que ni conozco, que está tan alejada del ruido que tiene belleza propia, ese ruido del mundo contemporáneo, el mismo ruido incómodo que escucho a menudo y no sé interpretar o que de pronto interpreto muy bien.

El mundo nos sobresatura de información insuficiente, de mensajes creados solo para estar siempre presentes en la mente del consumidor sin dejarla descansar, pero cuando veo mi cara sin rostro todo cambia, de pronto empiezo a imaginar todo tipo de cosas, de esas que si las personas ven solo pueden tener dos tipos de reacciones: pensarán que estoy loco o se sentirán identificados con la presencia de la No identidad, con esa que yo sueño cuanto me siento abastecido de cosas superficiales que no tienen significado alguno, esas que solo hacen ruido y me alejan de tener mis propios pensamientos, las mismas que me alejan de adelantarme a aquello que ni la sociedad ha visto y de poder sorprender siempre al estar un paso más delante de los demás. 

viernes, 12 de agosto de 2016

Infinidad romántica

W Magazine, December 2013
By Tim Walker

Por Camilo Blanco

Entrar en la cabeza de la muerte y su esencia en vida, entregarse por una tarde y respirar el aire de la oscuridad. La ilusión se apodera del cuerpo como un deseo que se adhiere en la mente y no se calma hasta que el instante llega. El Metropolitan Museum of Arts se convirtió en el hogar de las creaciones de Alexander McQueen, resguardándolas para la eternidad.

El nombre de la exhibición generaba toda clase de curiosidad, tenía la consigna de envolver un mundo que en muchas ocasiones se entregó a un público ajeno a lo que veía, incapaz de entender las razones de una creación. ¿Cómo exponer las piezas de un genio sin lastimar las expectativas de casi el mundo entero? Savage Beauty encarna en dos palabras un recorrido que comenzó bajo el efecto domínate de las endorfinas recorriendo el cuerpo, directamente hacia el encuentro con The Romantics (los salones) y un sentimiento que hacía de las personas New Romantics.

Vida y muerte, luz y oscuridad, humano y máquina, los contrastes abrían las puertas a la exhibición. En The Romantic Mind, el concreto dominaba el espacio, te llevaba los ojos directo hacia las primeras piezas del atelier donde Mcqueen sembró los cimientos de su casa, sastres negros bordados con dorado, textiles recreando obras artísticas y prendas sin terminar. El aire se sentía pesado, algo inconcluso, austero y ausente de carácter. Evocaba el auge y un inicio incierto.


Espejos antiguos, marcos de un dorado opaco en madera finamente tallada adornaban el lugar donde el amor por el pasado componía The Romantic Gothic. La exuberancia de la era victoriana junto a la colección protagonista Angels and Demonds, traían consigo la esencia oscura del siglo XVIII y XIX. Cada pieza poseía vida, susurraban al oído la historia de su creación y en una composición perfecta, el aire que daba vuelo a un atuendo que hipnotizaba con aquel suave movimiento.

Un par de horas se convirtieron en un viaje infinito, el cambio entre sala y sala era acompañado  por las ansias. Cabinet of Curiosities, exponía en armonía diez mundos distintos. Icónicos atuendos  en medio de movimientos, proyecciones y un espacio sobrio exaltando la belleza de las creaciones, eran rodeados por ornamentos e inolvidables tocados hechos por Philip Treacy para la casa que ponían a volar la mente de los espectadores como cientos de mariposas.

Candelabros con velas enaltecían el siguiente paso del recorrido, The Romantic Nationalism. El sentimiento patriótico de Mcqueen se reflejaba en el tartán que, con siluetas clásicas, evocaban el pasado y con la mezcla de texturas la irreverencia del presente en la sociedad británica. Madera astillada en muro y suelo era el escenario para piezas provocadoras, cuyas fibras denotaban la sangre de épocas pasadas bajo la luz de un holograma donde la organza plisada volaba atada de la piel de la mujer.


Impregnados por las culturas, Asia giraba y variaba su reflejo en The Romantic Exoticism. Bordados en prendas contemporáneas se alienaban de las épocas. Un aura oscura se fue apoderando del camino, The Romantic Primitivism mostraba la decadencia con un intencionado desgaste en las telas, traía a la cabeza el intranquilo malestar del paso de las horas y el conformismo enfermo de la existencia.

Una transición nos llevó a la claridad, donde la muerte en confluencia con la vida se hace luz en The Romantic Naturalism. Las paredes parecían dibujar los pensamientos e ideas sobre la vida de Mcqueen, El cristal transparente encerraba las piezas pero no deja nada oculto, hacia al fondo la colección previa a la muerte conectaba el ser orgánico del hombre con la máquina.

Capturar emociones y guardarlas para despertarlas ante los ojos de personas ausentes, que no conocen los placeres que duran, por las ansias de saciar su urgencia. Un dialogo permanente conecta instantes de pasado con porciones de presente, la vida en función de la muerte y la muerte en función de los actos en vida. Ojos cegados con la luz, devueltos al instante que fugaz se aleja y se transforma con otro instante. I’m a romantic existencialist.


Webgrafía
Video
https://www.youtube.com/watch?v=Rgiyk_oPE-E
Autor desconocido. Recopilado 28 de julio de 2016. Met museum. http://blog.metmuseum.org/alexandermcqueen/

Autor desconocido. Recopilado 28 de julio de 2016. Met museum. Vam. http://www.vam.ac.